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martes, 6 de octubre de 2026 Crónicas de viaje Viajes de última hora
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7 pueblos bonitos cerca de Aguilar de Campoo imprescindibles

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7 pueblos bonitos cerca de Aguilar de Campoo imprescindibles
Publicado:
Lectura: 6 min

Si buscas comprender la historia a través del arte y el paisaje, cruzar los límites de Aguilar de Campoo es adentrarse en el corazón monumental de la Montaña Palentina. Esta villa galletera, custodiada por los restos de su castillo medieval del siglo XII y la silueta inconfundible de la ermita de Santa Cecilia, actúa como el campamento base perfecto. Aquí, los relieves en la piedra caliza todavía conservan el eco del cincel románico y el aroma a tierra húmeda de los páramos arcillosos.

Los alrededores de este enclave estratégico atesoran un entramado de pequeños núcleos rurales donde el tiempo parece haberse detenido entre los siglos XI y XIII. Entre valles fluviales y formaciones geológicas caprichosas, cada rincón revela una lección viva de arquitectura popular, fe medieval y calzadas milenarias. Explorar estos pueblos bonitos cerca de Aguilar de Campoo exige aminorar la marcha y observar con ojos de arqueólogo.

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Prepárate para desmarcarte de las guías comerciales y descubrir los enclaves imprescindibles que se alzan a pocos kilómetros de la villa. Una ruta diseñada para apasionados del patrimonio histórico y el turismo rural en Palencia.

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1. Olleros de Pisuerga: La catedral de la arquitectura rupestre

A solo 9 kilómetros al sur de Aguilar se ubica Olleros de Pisuerga, hogar de la iglesia de los Santos Justo y Pastor. Este templo no se construyó con sillares exentos; se talló directamente en la roca arenisca durante el periodo altomedieval. Es uno de los máximos exponentes del eremitismo rupestre en la península ibérica.

Al cruzar su pórtico, la penumbra revela dos naves con bóvedas de cañón y arcos fajones esculpidos sobre la propia montaña. La sensación térmica constante de su interior y el acabado pulido a pico transportan al observador al siglo X. En el exterior, una necrópolis de tumbas antropomorfas excavadas en la roca refuerza el carácter sagrado que este promontorio ha ostentado durante milenios.

2. Vallespinoso de Aguilar: La joya colgada en la roca

A apenas 10 kilómetros al oeste, la pedanía de Vallespinoso de Aguilar resguarda la iglesia de San Martín, erigida a finales del siglo XII. El caserío tradicional se pliega ante un espolón rocoso sobre el que se asienta esta maravilla del románico palentino.

Su acceso se realiza a pie superando una empinada rampa de piedra. La portada destaca por sus capiteles historiados, donde las representaciones de caballeros y seres mitológicos mantienen un grado de conservación excepcional. El ábside semicircular, ajustado con precisión milimétrica al borde del precipicio, es un testimonio soberbio de la maestría de los canteros medievales en el norte de Castilla.

3. Santa María de Mave: Monacato y sosiego junto al Pisuerga

A 11 kilómetros de distancia en dirección a las hoces de la Horadada, el pequeño núcleo de Santa María de Mave alberga un antiguo priorato benedictino fundado en el siglo IX y reconstruido en estilo románico borgoñón hacia el siglo XII.

La iglesia prioral destaca por su planta basilical de tres naves y sus tres ábsides semicirculares. La piedra de sillería rojiza utilizada en su construcción adquiere matices dorados con la luz del atardecer. El entorno del antiguo monasterio, hoy transformado en hospedería cultural, invita al paseo pausado junto a las riberas del río Pisuerga.

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Consejo de Alejandro: La entrada general a la mayoría de estos templos rústicos oscila entre 2 y 3 euros, gestionada a través del programa de apertura de monumentos del Románico Norte. Consulta los horarios de culto o reserva visita previa en la oficina de turismo local para asegurar el acceso a los interiores.

4. Brañosera: El municipio más antiguo de España

Ascendiendo hacia la vertiente montañosa, a unos 22 kilómetros al norte de Aguilar, se encuentra Brañosera. Este enclave de arquitectura tradicional en piedra arcillosa ostenta el título de primer ayuntamiento de España, tras la concesión de su Carta Puebla en el año 824 por el conde Munio Núñez.

Pasear por sus calles empedradas permite apreciar la adaptación del hábitat humano al clima severo de la Montaña Palentina. Muy cerca del caserío se localiza la ermita de San Pedro, de origen bajomedieval, rodeada por bosques de robles y hayas que invitan a conectar la historia con la arqueología del paisaje.

5. Cillamayor: Epigrafía y armonía románica

Ubicado a 12 kilómetros de la villa matriz, el pueblo de Cillamayor preserva la iglesia de Santa María la Real, un templo rural levantado en el siglo XII que sintetiza la pureza de las líneas románicas de la comarca.

Su ábside semicircular está decorado con una valiosa colección de canecillos que representan figuras humanas, animales y motivos geométricos. En su muro meridional se conserva una inscripción epigráfica medieval que documenta la consagración del edificio. Es una parada imprescindible para quienes buscan analizar los detalles constructivos sin masificaciones turísticas.

6. Cervera de Pisuerga: Centro neurálgico del valle alto

A aproximadamente 24 kilómetros hacia el oeste por la carretera P-212 se halla Cervera de Pisuerga, villa señorial que actúa como puerta de entrada al Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre.

Su casco histórico conserva góticas casonas blasonadas y la iglesia de Santa María del Castillo, erigida en el siglo XVI sobre una antigua fortaleza medieval. En su interior se custodia el célebre retablo de la Adoración de los Reyes Magos, obra atribuida a Juan de Flandes. Además, su oferta gastronómica resulta ideal para degustar la cecina de la peña y la carne con Denominación de Origen Montaña Palentina.

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7. Perazancas de Ojeda: Pintura mural y orígenes altomedievales

Ligeramente al sur, a unos 18 kilómetros de Aguilar, el pequeño enclave de Perazancas de Ojeda guarda uno de los tesoros artísticos más antiguos de la provincia de Palencia: la ermita de San Pelayo, fechada en el siglo XI.

Aunque su ábside presenta reformas posteriores, el interior conserva restos extraordinarios de pinturas murales románicas de influencia aragonesa y catalana. Los frescos representan el calendario agrícola y escenas bíblicas con una intensidad cromática asombrosa para su antigüedad. La visita se complementa con la iglesia parroquial del pueblo, cuyo pórtico románico exento constituye una rareza arquitectónica notable.

Nota epigráfica: En la ermita de San Pelayo de Perazancas una inscripción en el ábside data la consagración del altar primigenio en el año 1076, constituyendo un documento en piedra imprescindible para fechar el arranque del arte románico en la comarca de la Ojeda.

Recorrer este territorio implica descifrar los vestigios de una repoblación medieval que moldeó el paisaje castellano a golpe de cincel y mampostería. ¿Qué enclave de esta ruta románica despertará primero tu curiosidad sobre el terreno?

Alejandro Martín-Sanz de Santamaría

Escrito por

Alejandro Martín-Sanz de Santamaría

Docente en la Universidad de Salamanca e investigador especializado en Arqueología Clásica y Epigrafía Romana. Su trayectoria internacional abarca proyectos arqueológicos y de conservación, integrando la investigación historiográfica con tecnologías avanzadas como la teledetección LiDAR aplicada a paisajes romanos —trabajo reconocido con el Premio Fundación Palarq en 2022—. Su línea de investigación analiza las transformaciones socioeconómicas de la Antigüedad Tardía y la tutela del patrimonio cultural.

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