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domingo, 4 de octubre de 2026 Crónicas de viaje Viajes de última hora
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10 pueblos bonitos cerca de Girona con historia que debes visitar

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Girona, Municipio en España
Girona, Municipio en España
Publicado:
Lectura: 7 min

Descubrir los pueblos bonitos cerca de Girona es adentrarse en un paisaje donde las sillarejos de piedra arenisca y las torres de defensa medievales cuentan la historia de una frontera disputada. Más allá del magnífico casco histórico de la capital del Ter, la provincia despliega una red de villas fortificadas, abadías románicas y trazados urbanos que han resistido intactos el embate de los siglos.

Como arqueólogo, recorrer estas comarcas —desde el Baix Empordà hasta la Garrotxa— resulta un ejercicio fascinante de lectura del terreno. Aquí la arquitectura tradicional no es un simple atrezzo fotogénico, sino la respuesta directa a la necesidad de control territorial durante los siglos X y XIV, cuando condes y obispos perfilaban la identidad del nordeste catalán.

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Aísla el ruido de las guías convencionales y prepara el plano. Te propongo un itinerario riguroso por los núcleos rurales de mayor relevancia patrimonial situados a poca distancia de la ciudad.

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Los 10 pueblos bonitos cerca de Girona con mayor valor histórico

Seleccionamos los enclaves imprescindibles por su conservación monumental, la riqueza de sus yacimientos y su facil acceso desde la capital gerundense.

1. Monells: La joya porticada del Baix Empordà

A solo 25 kilómetros al este de Girona, Monells articula su trazado alrededor del antiguo castillo de los vizcondes de Bas, documentado desde el año 1019. La plaza Mayor, o Jaume I, destaca por sus arcadas de piedra donde se celebraba el mercado cerealista medieval más relevante de la comarca.

Pasear por el carrer dels Arcs permite observar las medidas antiguas talladas en la propia piedra caliza, como la célebre mitgera de Monells. (Y sí, aunque el cine lo popularizara recientemente, la atmósfera de sus pasajes románicos se disfruta mejor a primera hora de la mañana).

2. Peratallada: La fortificación tallada en la roca

Ubicado a 32 kilómetros de Girona, este conjunto histórico-artístico es uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil medieval en Cataluña. Su nombre deriva del foso excavado a pico directamente en la roca madre de arenisca, con muros que alcanzan los 8 metros de profundidad.

El foso defensivo, la Torre del Homenaje del siglo XI y el Palacio del Marqués de Robert estructuran una villa cerrada impecable. Las inscripciones góticas en las jambas de las viviendas atestiguan el próspero pasado de sus artesanos y gremios locales.

3. Pals: El esplendor del gótico sobre el pedregal

Situado sobre el monte Aspre, a 38 kilómetros de la capital, Pals ofrece un núcleo monumental restaurado con extremo rigor. El hito que domina el perfil del pueblo es la Torre de las Horas, un románico ejemplar del siglo XI que constituyó la torre maestra del antiguo castillo.

El mirador Josep Pla regala una vista privilegiada de la llanura del Empordà hasta las islas Medas. Caminar por sus calles empedradas revela ventanales góticos y restos de murallas con cuatro torres cuadrangulares que aún se mantienen firmes.

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4. Madremanya: El refugio de piedra al pie de les Gavarres

A apenas 18 kilómetros de Girona, Madremanya es un enclave de ritmo pausado resguardado por la sierra de les Gavarres. El pueblo se erige sobre un promontorio dominado por la iglesia fortificada de San Esteban, una construcción del siglo XII de estilo románico tardío.

Sus casas de piedra oscura, conectadas por pasos elevados y estrechos callejones (los célebres pujols), conservan dinteles esculpidos con fechas del siglo XVI y XVII. Es el destino ideal para quienes buscan patrimonio sin masificaciones turísticas.

5. Besalú: La gran encrucijada condal de la Garrotxa

Conduciendo 31 kilómetros hacia el norte por la carretera A-26, nos topamos con la capital del antiguo condado de Besalú. Su puente románico sobre el río Fluvià, con sus 7 arcos desiguales y su torre fortificada del siglo XI, constituye una obra cumbre de la ingeniería medieval.

En el casco antiguo se ubica el Mikvé, un baño ritual judío del siglo XII descubierto en 1964 que representa uno de los escasos testimonios de esta tipología en toda Europa. La colegiata de Santa María completa este escenario monumental de primer orden.

Nota de arqueólogo: La visita guiada al Mikvé subterráneo cuesta 4,50 euros y se gestiona a través de la Oficina de Turismo de Besalú. Es imprescindible reservar dado el reducido aforo de la sala hipogea.

6. Castellfollit de la Roca: La muralla natural de basalto

A 43 kilómetros de Girona, este pueblo ofrece una de las estampas iconográficas más singulares de la arqueología del paisaje catalán. El caserío se asienta sobre un risco basáltico de más de 50 metros de altura y casi un kilómetro de longitud, formado por la erosión de dos corrientes de lava volcánica.

Sus viviendas, construidas con la misma piedra volcánica oscura de la cantera local, culminan en la antigua iglesia de San Salvador del siglo XIII. Recorrer sus estrechas callejuelas conduce directamente al abismo del precipicio basáltico.

7. Santa Pau: El urbanismo medieval entre volcanes

Emplazado a 45 kilómetros de la capital, en pleno corazón del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, Santa Pau conserva una estructura urbana singular del siglo XIV articulada en torno a la Fira de Bell-lloc.

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Su plaza porticada de arcos desiguales protegía el comercio local al abrigo del castillo de los barones de Santa Pau. Muy cerca del casco urbano es posible explorar los antiguos cráteres del volcán Croscat y el volcán de Santa Margarida.

8. Bescanó y el Valle de Llémena: Sant Martí de Llémena

A escasos 20 kilómetros al noroeste de Girona, siguiendo el curso del río Llémena, se ubica Sant Martí de Llémena. Es un testimonio vivo del poblamiento disperso de masías fortificadas, dominado por la iglesia parroquial de origen románico consacrada en el siglo XI.

En este entorno destaca la Torre de Sant Cebrià, una estructura defensiva del siglo XII que controlaba el paso de mercancías hacia las comarcas interiores. Las rutas senderistas permiten descubrir antiguos molinos harineros e inscripciones epigráficas sobre los vanos de las masías.

9. Cruïlles: La torre solitaria del monasterio

A 27 kilómetros de Girona se halla Cruïlles, pueblo conocido por su célebre Torre de la Muralla de 26 metros de altura, último vestigio del antiguo castillo señorial. Desde su cumbre se domina una panorámica estratégica de toda la llanura empordanesa.

A un kilómetro del núcleo urbano se conserva el Monasterio de Sant Miquel de Cruïlles, consagrado en el año 1064. Este templo románico guarda en su interior restos de pinturas murales y una planta basilical de tres naves de incalculable valor.

10. Hostalric: La fortificación abaluartada del vizcondado

A 38 kilómetros al sur de Girona por la carretera C-35, Hostalric conserva el recinto amurallado medieval más imponente de la comarca de la Selva. Destaca su muralla de más de 600 metros con ocho torres, entre las que sobresale la Torre de los Moros.

Sobre una colina de origen volcánico se alza la fortaleza moderna del siglo XVIII, un magnífico ejemplo de arquitectura militar abaluartada diseñado para resistir la artillería pesada durante las guerras bélicas de la Edad Moderna.

Logística y consejos prácticos para la ruta patrimonial

Para aprovechar al máximo este itinerario cultural por la provincia de Girona, es conveniente considerar los siguientes aspectos de planificación:

  • Transporte: El vehículo privado o de alquiler es indispensable para conectar las pequeñas villas del Baix Empordà y la Garrotxa, ya que la red de autobús comarcal tiene horarios reducidos los fines de semana.
  • Alojamiento estratégico: La ciudad de Girona o la zona de Bisbal d’Empordà son los puntos logísticos ideales por su posición central y amplia oferta gastronómica.
  • Ruta combinada: Los pueblos del Baix Empordà (Monells, Cruïlles, Madremanya, Peratallada y Pals) se pueden recorrer fácilmente en una ruta circular de 1 o 2 días.

Consejo práctico: Si visitas el patrimonio románico en los meses de verano, realiza las paradas monumentales en las primeras horas de la mañana para evitar las horas de mayor calor sobre las canteras de arenisca.

¿Qué detalle de la arquitectura defensiva o qué inscripción centenaria te tienta más descubrir en tu próxima escapada por tierras gerundenses?

Lucía Bernal de la Vega

Escrito por

Lucía Bernal de la Vega

Periodista enfocada en la divulgación del patrimonio y las escapadas urbanas. Lucía Bernal de la Vega escribe en Tribuna Viajera sobre destinos con historia, rutas por la geografía española y la conservación de las tradiciones locales que otorgan identidad a cada lugar.

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