Calella es conocida como la capital turística del Maresme, pero a menudo nos olvidamos de que su verdadera magia reside en lo que la rodea. Si buscas pueblos bonitos cerca de Calella, estás a solo unos minutos de descubrir villas donde el Mediterráneo susurra secretos de historia, arquitectura modernista y la calma de la vida marinera de antaño.
Olvídate de las rutas masificadas. En esta guía te llevo a explorar rincones donde el tiempo parece haberse detenido entre fachadas blancas, callejones que terminan en el mar y antiguas torres de vigilancia que vigilan la costa desde hace siglos.
1. Sant Pol de Mar, la esencia mediterránea
A escasos kilómetros hacia el sur, Sant Pol de Mar es el ejemplo perfecto de pueblo marinero que ha sabido conservar su identidad. Sus calles estrechas y empinadas, jalonadas por fachadas encaladas, descienden con determinación hacia el azul profundo del mar.
Es un lugar para caminar sin prisas. El silencio de su casco antiguo, solo interrumpido por el sonido del tren que bordea la costa, crea una atmósfera hipnótica que te hará sentir como si estuvieras en una postal de principios del siglo XX.
2. Canet de Mar, el epicentro del modernismo
Si la arquitectura es tu brújula, Canet de Mar es una parada obligatoria. La presencia de Lluís Domènech i Montaner, uno de los arquitectos más brillantes del modernismo, impregna cada rincón de la villa.
- Visita la Casa Museo Domènech i Montaner, un centro de estudio fundamental.
- Déjate sorprender por el Castillo de Santa Florentina, una joya gótica y modernista.
- Disfruta de la feria de mercado modernista que se celebra cada septiembre.
3. Arenys de Mar, puerto y vida cotidiana
A unos 12 kilómetros de Calella, Arenys de Mar ofrece una realidad vibrante. Aquí el turismo se diluye ante el peso de su lonja, uno de los centros pesqueros más activos de la provincia. La Riera es la columna vertebral de la villa, donde la vida social late con total autenticidad.
No te pierdas la subasta de pescado al atardecer en la lonja, una experiencia que te conectará directamente con la cultura marinera más profunda de la comarca.
4. Caldes d’Estrac, el refugio termal
Conocido popularmente como Caldetes, este pequeño municipio ha sido históricamente un lugar de retiro de la burguesía catalana. Su gran atractivo son sus aguas termales, que han permitido que la tradición balnearia se mantenga viva hasta nuestros días.
Además de relajarte en sus baños, te recomiendo visitar la Fundación Palau, que alberga una colección de arte sorprendente con obras de artistas como Picasso y Miró, escondida en un entorno señorial.
5. Alella, el secreto entre viñedos
Alejándote ligeramente de la línea de mar y ascendiendo por las colinas, Alella se asienta como un mirador privilegiado. Es la cuna de una de las Denominaciones de Origen más pequeñas y antiguas de la península. Aquí, el paisaje lo dominan las viñas y el patrimonio se manifiesta en casas solariegas ocultas tras muros de piedra.
Tip de experta: Reserva una cata de vino en alguna de las bodegas locales durante la puesta de sol. La vista de los viñedos con el mar de fondo es, simplemente, inolvidable.
6. Cabrera de Mar, historia iberorromana
Cabrera de Mar es un municipio de contrastes. Aunque mantiene acceso al litoral, su núcleo antiguo se esconde en un valle interior, protegido por las montañas de Burriac. Es el lugar ideal si buscas combinar historia y naturaleza.
- Realiza la ascensión al Castillo de Burriac para obtener vistas panorámicas.
- Explora las termas romanas y los yacimientos arqueológicos visitables.
- Disfruta de rutas de senderismo entre pinares con dificultad media.
7. Argentona, tierra de fuentes y modernismo
Históricamente el lugar de retiro de la burguesía, Argentona conserva una elegancia que persiste en su trazado. Con más de 200 fuentes repartidas por todo el municipio, muchas de ellas con propiedades gaseosas, el pueblo invita a una ruta de descubrimiento constante.
El sello de Josep Puig i Cadafalch, arquitecto fundamental del modernismo catalán, es omnipresente en sus fachadas señoriales, convirtiendo un simple paseo en una clase de arte al aire libre.
8. Tossa de Mar, la joya amurallada
Aunque requiere cruzar el límite hacia la provincia de Girona, Tossa de Mar es una excursión que no puede faltar. Es de esos sitios donde te bajas del coche y sientes que la mezcla de sal, luz y murallas te envuelve al instante. Su recinto amurallado, la Vila Vella, es el único ejemplo de población medieval fortificada que todavía existe en la costa catalana.
¿Has visitado ya alguno de estos pueblos del Maresme o estás planeando tu próxima ruta por la costa de Barcelona?
Cada uno tiene una historia distinta que contarte si decides dejar de lado las prisas y explorar más allá de la arena.



