Hace más de tres décadas que abandonó las calles que le vieron nacer para instalarse en Madrid, pero Jorge Javier Vázquez jamás ha conseguido romper del todo el cordón umbilical con su tierra natal. (Sí, nosotras también hemos suspirado al imaginar sus paseos de infancia).
El presentador, nacido el 25 de julio de 1970, guarda en su memoria cada rincón de un entorno humilde que marcó sus primeros 25 años de vida. Y es que regresar allí significa para él reencontrarse con su verdadera esencia.
El refugio costero que vio crecer al presentador
Hablamos de Badalona, una joya situada a escasos diez kilómetros de Barcelona que alberga a más de 231.000 habitantes. Entre la sierra de Marina y el mar Mediterráneo, este enclave ofrece casi cinco kilómetros de playas y un patrimonio que se remonta directamente a la antigua Roma.
Fundada sobre la histórica Baetulo, la ciudad conserva restos arqueológicos impresionantes que hoy se pueden visitar en su museo local. Calles enteras y termas romanas conviven con una identidad propia muy alejada de la sombra de la gran capital catalana.
El tip secreto: Si visitas la zona, no te quedes solo en la superficie comercial; adéntrate en el casco antiguo para descubrir construcciones medievales auténticas que desafían al tiempo.
Un viaje a través de los siglos: Del siglo X al siglo XIX
Entre los tesoros arquitectónicos más impactantes destaca el castillo de Godmar, una joya fortificada documentada desde el siglo X. Es uno de los edificios históricos más antiguos del municipio y un testigo silencioso del paso de los siglos por estas tierras.
A pocos pasos de allí se encuentra el icónico Monumento a Roca i Pi, inaugurado en 1888. Rinde homenaje al famoso filántropo que dedicó su fortuna a los más desfavorecidos, convirtiéndose hoy en el punto de encuentro definitivo para los vecinos.
Pero si hay un rincón capaz de cortar la respiración es, sin duda, el célebre Puente del Petróleo. Este antiguo muelle industrial rehabilitado se adentra más de 200 metros sobre el mar Mediterráneo, regalando unas vistas inigualables del litoral.
Naturaleza y desconexión urbana
Tras recorrer la costa, el refugio reserva otro de sus grandes tesoros verdes: el parque de Ca l’Arnús. Este jardín histórico de inspiración romántica perteneció en su día al banquero Evarist Arnús y destaca por su lago central y especies vegetales centenarias.
Es el lugar perfecto para perderse cuando el bullicio de la gran ciudad pesa demasiado sobre nuestros hombros. (Una escapada de diez para este fin de semana, ya te lo advertimos).
La próxima vez que busques un destino con alma, historia y sabor a mar, recuerda el rincón que vio crecer al rostro más famoso de la televisión. ¿Preparando las maletas ya?



