Viajar a la capital de las comarcas gerundenses es adentrarse en una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa. Si te preguntas qué ver en Girona, prepárate para un recorrido fascinante por calles empedradas que huelen a historia, piedra milenaria y cocina de vanguardia.
Aquí el tiempo parece haberse detenido entre murallas romanas y callejones porticados.
Te hemos preparado una ruta evergreen con los rincones imprescindibles para exprimir al máximo tu escapada sin perderte lo auténtico.
1. Las Casas del Onyar y sus colores
La estampa más famosa de la ciudad la protagonizan las casas del Onyar, suspendidas sobre el río con fachadas pintadas en tonalidades ocres, rojas y naranjas.
Cruzar el Pont de les Peixateries Velles, una estructura metálica diseñada por la empresa de Gustave Eiffel en 1877, regala la perspectiva perfecta hacia la silueta de la catedral al fondo.
2. La majestuosa Catedral de Girona
Coronando lo más alto del casco antiguo se alza la Catedral de Girona, famosa por poseer la nave gótica sin soportes más ancha del mundo entero (con casi veintitrés metros de amplitud). Para llegar hasta su imponente escalinata barroca hay que subir noventa peldaños que los amantes de las series recordarán por aparecer en Juego de Tronos. Merece la pena entrar para admirar su valioso Tapiz de la Creación.
3. El Call Jueu (Barrio Judío)
Perderse por el Call Jueu es viajar directamente al medievo. Este laberinto de callejones estrechos, escalinatas de piedra y patios escondidos albergó una de las comunidades hebreas más importantes de la Península Ibérica durante la Edad Media. Sus rincones silenciosos conservan una atmósfera única que atrapa a cualquier caminante curioso.
4. Los Baños Árabes
Ubicados a los pies de la catedral, los baños árabes de Girona sorprenden por su arquitectura de inspiración románica que imita los antiguos baños musulmanes. Su sala central, rodeada de ocho esbeltas columnas con capiteles ricamente decorados y una claraboya cenital, ofrece un oasis de luz y paz en medio de la piedra milenaria.
5. Paseo Arqueológico y las Murallas
Para entender la estratégica defensa militar de la ciudad hay que recorrer el Paseo Arqueológico sobre las antiguas murallas medievales. Subir a sus torres de vigilancia permite contemplar una panorámica privilegiada que abarca desde los tejados rojizos del Barri Vell hasta los lejanos Pirineos en los días despejados.
6. El Monasterio de Sant Pere de Galligants
Este antiguo monasterio benedictino es una de las joyas del románico catalán. El Monasterio de Sant Pere de Galligants destaca por su campanario octogonal y un claustro bellamente esculpido. En su interior acoge la sección gerundense del Museo de Arqueología de Cataluña, ideal para comprender el pasado íbero y romano de la zona.
7. La Devesa y sus plátanos centenarios
Cuando el bullicio histórico satura los sentidos, el parque urbano de La Devesa ofrece un refugio natural gigantesco. Abrazado por los ríos Ter, Güell y Onyar, este espacio cuenta con más de dos mil plátanos monumentales que superan los treinta metros de altura, creando una bóveda verde impenetrable donde pasear con total tranquilidad.
8. La Pujada de Sant Martí y la Iglesia de los Alemanys
Uno de los rincones más fotogénicos y románticos se encuentra en la Pujada de Sant Martí, una cuesta escalonada flanqueada por fachadas históricas que conduce directamente a la fachada barroca de la iglesia de Sant Martí Sacosta. Muy cerca aguarda la enigmática fachada renacentista de la Casa Pastors y la antigua iglesia de los Alemanys.
9. Los puentes históricos sobre el río Onyar
Girona es tierra de cruces fluviales. Además del puente de Eiffel, merece la pena recorrer pasarelas peatonales como el Pont de Pedra o el moderno Pont de les Princeses. Cada uno ofrece un ángulo diferente de la postal urbana, conectando el animado ensanche comercial con el entramado histórico medieval.
10. Saborear la alta gastronomía local
El broche de oro para cualquier visita pasa por sentarse a disfrutar de su potente recetario tradicional y de vanguardia. Desde probar los tradicionales xuxos de crema en una pastelería artesana hasta rendirse al producto de mercado, la ciudad respira pasión culinaria en cada rincón (con mención honorífica a su histórico legado pastelero).
Nota viajera: El centro histórico se recorre íntegramente a pie y sus calles son empedradas, por lo que resulta imprescindible calzado cómodo. Si viajas en coche, utiliza los aparcamientos disuasorios gratuitos situados en la periferia para evitar restricciones de acceso en el Barri Vell.
El destino en TikTok
Si quieres ver cómo luce este rincón en pleno directo y a través de los ojos de otros viajeros, echa un vistazo a este vídeo:
¿Listo para empaquetar tus maletas y dejarte atrapar por el encanto milenario de las tierras gerundenses?



